19 de sept. de 2012

Columna de la Independencia de Celaya


El primer monumento que se construyó con el objeto de conmemorar la independencia de la nación mexicana, fue edificado precisamente en la ciudad de Celaya y lleva el nombre de “Columna de la Independencia”. El hecho de haber sido justamente el primer monumento de la nación mexicana propiamente dicha, lo vuelve un centro de interés de gran valor emotivo e histórico.
Construido para celebrar el primer centenario de la independencia, la columna de Celaya se encuentra localizada en la calle Independencia y fue realizada en su totalidad por el arquitecto Eduardo Tresguerras, oriundo de Celaya y gran ícono en la arquitectura y el arte de la historia de México, en el año 1791 para homenajear al rey Carlos IV, colocando para ello, por encima de la columna, una estatua fiel del monarca.
En sus orígenes, la Columna de la Independencia se encontraba en el centro del Jardín Principal (en el centro de la plaza principal), pero en el año 1906 las autoridades decidieron trasladarla hacia donde se la encuentra en la actualidad, enmarcada entre el Templo de San Francisco y la Bola de Agua (sitio que actualmente se conoce como Calzada Independencia). Este traslado se vió acompañado por un cambio en la estética del monumento, ya que a éste se le transformó el busto del rey Carlos por el de un  águila desplegando sus alas al viento y devorando con sus fauces una serpiente sobre un nopal. La figura es sumamente representativa y alude en gran parte a tradiciones antiguas y prehispánicas de la América Latina. Aparte de esta hermosa figura, en la Columna de la Independencia se pueden apreciar otras, como tambores de guerra, balas, empuñaduras de espada y banderas desdobladas, todas estas imágenes en clara alusión a la guerra por la idependencia de la nación mexicana.
En su base, el monumento reza cuatro leyendas que dicen: “A la perpetua memoria de la independencia”; “Estas armas, blasón glorioso de la patria”; “El monumento de fidelidad y amor” y “Erigió Celaya de 1822 2° de su libertad”.
El propio arquitecto constructor, Eduardo Tresguerras, fue quien grabó y pensó estas leyendas que hasta el día de hoy perduran y tienen un alto valor emotivo e histórico.
La Columna de la Independencia es en sí misma un ícono de orgullo nacional. Rodeada de mitos, leyendas, y magia el monumento es un sitio de alto valor y conforma una parte de México que no podemos dejar de conocer si queremos profundizar en las costumbres y la gente de este hermoso país. Uno de los mitos reza que en algún momento de su larga historia, a la Columna le cayó un rayo, y esto le otorgó un tinte de metal que se aprecia sobre todo durante la noche.
Rodeada por un hermoso jardín repleto de verde, árboles y arbustos, y enclavada entre una serie de esculturas más pequeñas en representación de vasijas, la Columna de la Independencia es un centro de reunión  y encuentro para los habitantes de Celaya y para todos los viajeros que llegan en busca de descanso a esta ciudad. Se accede a ella desde los jardines por medio de una escalinata suntuosa que a la tardecita se ilumina completamente dando paso a un espectáculo realmente imperdible.
Su ubicación destaca por la cercanía que mantiene con otros centros de interés histórico, como el Templo y Convento de San Francisco y la famosa mundialmente Bola de Agua, también conmemorativa del centenario de la independencia de México.
La Columna de la Independencia, magnífica pieza representativa del estilo arquitectónico neoclásico, fue una obra controvertida en su tiempo, ya que se trató del primer monumento erigido en nombre de la independencia de México, cuando ésta en realidad todavía no se había proclamado oficial y legalmente. Esto le otorgó al arquitecto creador el apodo de “arquitecto valiente”, en alusión a su coraje para plasmar a vista de todos un profundo deseo del pueblo mexicano.
Como vemos, la Columna de la Independencia guarda en su seno una cantidad infinita de historias y símbolos que van contando y representando pedazos de la historia de México y de América Latina, desde la coronación del rey Carlos IV hasta la proclamación de la Independencia que lleva como estandarte y signo al águila devorándose una serpiente. Para los habitantes de Celaya el monumento supone e implica un alto contenido emotivo; es por ello que lo respetan y lo guardan en sus corazones, haciendo uso del espacio como lugar de encuentro y reunión.
Cualquier turista que decida viajar a visitar esta hermosa ciudad de México, sin dudas no puede obviar un paseo por este lugar histórico que invita a la reflexión y a adentrarnos en las vicisitudes de nuestros hermanos mexicanos.
Lucía Cugini

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